Crónica jueves 28 de agosto

Queridos padres, madres, abuelos, amigos y resto de peregrinos,

El día de hoy empezaba temprano. Poco después de las 7:15 de la mañana salían los autobuses con dirección a la Ciudad del Vaticano, donde debíamos celebrar la Santa Misa en el altar de la Cátedra de Pedro. Era una Misa muy especial. El Cor Ginesta, la coral de la parroquia, llevaba todo el curso preparando con ilusión, ensayo tras ensayo, la celebración que parecía que no llegaba nunca pero que con tanto cariño descansaba en el corazón de todos. Cantar en el Vaticano es como jugar en el Camp Nou para los coros, o al menos así lo vivíamos nosotros.

Justo antes de empezar, nos han comunicado que, finalmente, no podríamos utilizar el órgano en el Vaticano. Un sentimiento de incertidumbre ha encogido los corazones de los cantantes, pero se han sobrepuesto y los cantos han salido estupendamente. Cantar es rezar dos veces, que decía San Agustín, y multiplicando las voces de nuestros artistas eran muchas las oraciones que se elevaban al cielo durante la Eucaristía de hoy, con órgano o sin. Al final de la misa, pero, se nos ha abierto el cajón del instrumento para poder utilizarlo en el canto de salida, el Virolai, el más representativo canto a la Virgen de nuestra tierra.

Acabada la Santa Misa, el grupo se ha dispersado para que cada familia pudiera acabar de disfrutar del último día para algunos en suelo italiano. El grupo de Seniors tenía claro lo que quería hacer hoy: compras. Nuestros mayores han vuelto bien cargados de souvenirs y recuerdos para sus familiares y amigos. Después del rezo del ángelus todos juntos, hemos partido en las furgonetas a la Casa Pastor Bonus, el sitio donde los PSPs y los Seniors han estado comiendo estos últimos días.

Después de llenar el estómago con un buen plato de pasta de nombre indescifrable y unos filetes de carne realmente suculentos, nos hemos dirigido con las furgonetas hacia el Coliseo, el gran estadio romano de la antigüedad. Allí perecieron muchos de nuestros hermanos en la fe por defender a Cristo, la Verdad en mayúsculas. Es por eso que, si uno se fija, hay varias placas al rededor de las paredes del recinto donde se anuncia la visita de los Papas y una gran cruz se sitúa en el centro de la arena del anfiteatro. Nuestro paseo por las calles romanas ha continuado hasta la entrada de una heladería que ha puesto realmente contento a Gerard, que llevaba esperando con paciencia el momento de poder degustar un buen helado desde hacía ya unos cuantos días. Después de esta merienda, los mayores de nuestra peregrinación se han retirado a descansar al hotel mientras los jóvenes, tanto en edad como algunos en espíritu, han continuado el paseo visitando el foro romano, que mientras a alguno ha maravillado por su importancia histórica, a otros les parecían cuatro piedras viejas mal apiladas entre ellas.

Nos hemos reunido todos a cenar en el Hotel Midas como de costumbre estos días y después, al volver a la residencia hemos hecho completas y después hemos tenido una multitudinaria tertulia. Entre anécdotas de los peregrinos y botellas de refrescos, han destacado las actuaciones musicales de Pablo Garrido, que nos ha cantado Have you ever seen the rain, la familia Gel que nos ha cantado a todos Los Tontos de C Tangana y las hermanas Perreau, que con Laura a la guitarra y Alejandra al micrófono han versionado el ¡Que bonito! de Rosario Flores de manera extraordinaria. Estos momentos de comunidad nos acercan mucho entre nosotros y nos hacen darnos cuenta de que somos una gran familia, la gran familia de la Iglesia, sabiendo que Dios es nuestro padre y disfruta cuando nos ve felices unos con otros compartiendo nuestras vivencias y nuestra fe.

Ahora ya nos vamos a dormir, que mañana ya algunos parten hacia Barcelona en furgonetas. Rezamos mucho por el viaje de vuelta de estos peregrinos que empieza mañana. El resto, hoy podremos descansar algo más para continuar mañana recorriendo las calles de la ciudad eterna.