Crónica miércoles 27 de agosto

El día de hoy se presentaba como uno muy especial. Íbamos a ver al Papa. Por primera vez, íbamos a estar ante Su Santidad León XIV en persona. La audiencia empezaba sobre las 10 así que debíamos llegar bastante temprano para poder entrar sin problemas.

Sobre las 7:0o salían del Hotel Midas las furgonetas que debían dejar al equipo de los Seniors en la Plaza de San Pedro. Un cuarto de hora después salían también los autobuses desde Casa Zefferino. Las tempranas horas de levantarnos no eran impedimento para que nuestros peregrinos dibujaran una gran sonrisa. La idea de ver al Papa podía más que el sueño.

Una vez llegados la cola era larga. Daba la vuelta a diferentes calles, pero con paciencia los peregrinos hemos ido entrando por grupos al auditorio de Pablo VI. La entrada se ha acabado haciendo por grupos, ya que la marabunta de gente que quería llegar hasta los primeros puestos parecía interminable. El grupo de Seniors se ha quedado rezagado al principio, pero la picaresca y la providencia divina han hecho que hayan podido pasar, en un primer momento, los controles de seguridad con una velocidad récord, saltándose el último tramo de la cola. Aún así, en un principio se habían quedado a las puertas del auditorio que, según la organización, estaba lleno.

En paralelo, dentro nos movíamos deprisa. En un primer momento, hemos conseguido que las familias de niños y jóvenes con discapacidad pudieran sentarse en primera fila. Más tarde, tras algo de presión y rezos, hemos ido ocupando las primeras filas con matrimonios con niños pequeños y hemos ido cogiendo sitio ante la incrédula mirada de la organización, que hacia la vista gorda pero que empezaba a tener la mosca detrás de la oreja. Varios de los peregrinos jóvenes intentaban que más gente del grupo cupiera en los asientos delanteros, a base de colocar niños en los regazos de sus padres y desalojar a toda prisa las filas más alejadas para aposentarnos en las primeras todos juntos. Esto, a parte de provocar algo de desconcierto, nos ha permitido pedir a los vigilantes del lugar que dejaran también entrar a la parte del grupo que quedaba fuera, con el pretexto de que si no los habían dejado entrar por falta de espacio este problema ya no existía. Han accedido y justo antes de empezar la audiencia, el grupo de Seniors ha desfilado por le pasillo central, pudiéndose colocar también muy cerca y reuniendo al grupo.

Cuando el Santo Padre ha aparecido en el escenario, un gran grito de júbilo ha estallado entre los asistentes. No podíamos contener la emoción de conocer por primera vez al elegido como vicario de Cristo en la tierra hace tan solo unos meses. Allí, delante de nosotros, más cerca que de nadie, teníamos al sucesor de Pedro. Entonces, el Santo Padre ha saludado al auditorio y nos ha hablado sobre la detención de Jesús en el huerto de los Olivos, mostrando cómo Él afronta con libertad y valentía la hora de su pasión, no como víctima, sino como quien entrega su vida por amor. Jesús se deja capturar para liberar a sus discípulos, revelando que la verdadera esperanza no consiste en evitar el dolor, sino en perseverar en el amor incluso en la oscuridad. Su actitud enseña que solo lo que se entrega florece y que, aun en la debilidad y el fracaso humano, Dios abre un camino de vida nueva. Finalmente, ha hecho un llamamiento urgente a poner fin a la guerra en Tierra Santa, pidiendo la liberación de rehenes, un alto el fuego permanente, el respeto al derecho humanitario y la búsqueda sincera de la paz, implorando la intercesión de María, Reina de la Paz.

Hemos tenido también representación de la comunidad parroquial al otro lado de las vallas. La familia Morer Barroso, Alejandro Recolons, Pau Sarsanedas, el matrimonio Bedoya y los hermanos León han tenido el privilegio de saludar en persona a Su Santidad. Marc y Marina han hecho entrega al Papa de un libro del peregrino que ha recibido con afecto y le han explicado la peregrinación que hemos realizado de Padua a Roma y como hemos venido todos en familia a verlo desde nuestras parroquias en Barcelona. Su Santidad les ha dicho que reza por todos nosotros.

Después de la audiencia, las familias se han dispersado y el grupo de Seniors y de PSPs hemos ido a comer, para después encontrarnos todos juntos en la iglesia de San Juan de Letrán, donde hemos celebrado la Santa Misa. Algunos de los peregrinos han podido también subir por la escalera santa, que según la tradición cristiana fue hecha traer por el emperador Constantino a petición de Santa Helena del pretorio de Poncio Pilato. Es la escalera por la que Por ella Jesús  subió el Viernes Santo para ser juzgado.

Después de la cena en el hotel, nos hemos retirado a descansar después de rezar Completas todos juntos y de un día lleno de fuertes emociones en el que acabamos muy cansados pero profundamente contentos y cerca del Señor.