Crónica sábado 31 de agosto

Queridos padres, madres, abuelos, amigos y resto de peregrinos,

Tras una buena noche de descanso, los pocos peregrinos que quedábamos en la residencia hemos podido empezar el día de la mejor manera, muy cerquita de Jesús con una meditación matutina donde hemos leído todos juntos los últimos capítulos del hablar con Dios que restaban. Hemos meditado sobre la figura de la Virgen y como nuestra madre nos cuida desde el cielo.

Tras un breve desayuno, hemos procedido a dejar listas nuestras habitaciones y otras salas que hemos usado en un intenso batallón de limpoieza que ha terminado con las furgonetas llenas de todos los menesteres que faltaban y que deben llegar a Barcelona sanos y salvos mañana al mediodía. Ya con las furgos hasta arriba, hemos subido todos al autobús que nos ha acercado a San Pablo Extramuros, la última basílica papal que nos faltaba por visitar. Allí, hemos podido pasar bajo el umbral de la cuarta Puerta Santa y celebrar la Santa Misa en una preciosa capilla, además de admirar el enorme patio de columnas exterior y la imponente nave central de la basílica.

Terminada la eucaristía, ha llegado el momento de los primeros adioses. El grupo de furgonetas ha iniciado ya de buena mañana su viaje hacia la parroquia, avituallados con bocadillos y cruasanes que los Seniors han sacado a escondidas en bolsas del buffet de su hotel, y el resto de peregrinos y Seniors ha ido al aeropuerto donde han ido cogiendo sus vuelos de manera escalonada, saliendo los últimos en un vuelo poco después de las 21:00, que ya debe haber llegado a la capital catalana.

Los mensajes de las familias que ayer salieron han ido también llegando confirmando su llegada a Barcelona y dando gracias por todos los momentos vividos en familia. Han podido celebrar juntos la eucaristía en Les Olives y ya descansan todos en sus respectivos hogares.

Tras 12 horas de carretera, paradas a repostar, los seis valientes que viajaban con el equipaje en las furgonetas ya descansan también en Aix de Provence, Francia, a tan solo unos 400km de la parroquia, que alcanzarán mañana después de una noche de reposo y una buena cena que con mucho cariño nos han preparado los Seniors con embutidos y panecillos esta mañana. A pesar de no estar físicamente juntos, seguimos notando la fraternidad de la comunidad en estos pequeños detalles.