Presentación del segundo volumen del Libro del Peregrino

Presentación del segundo volumen del Libro del Peregrino

Querido peregrino,

En tus manos descansa un nuevo volumen del libro del peregrino. Debido a la larga extensión de la ruta de este año, era preferible entregaros este gran documento en fascículos, con tal de que el peso del libro no sea excusa para no llevarlo siempre encima.

Este es un buen momento para recordar, después de 16 días de camino, la primera parte de la vida de nuestro protagonista, Moisés. Hasta ahora hemos recorrido sus primeros años de vida, tanto en el seno de su familia biológica, como también en el palacio, junto al faraón. En general, se podría decir que, más allá de su nacimiento (en el que se vio en peligro de muerte a causa de las leyes dictadas por el faraón) tuvo una infancia y adolescencia bastante acomodadas. Durante ese tiempo, pudo gozar de todos los lujos de la corte, donde se le brindaba todo aquello que pudiera necesitar.

Su vida, sin embargo, dio un vuelco cuando asesinó a sangre fría a aquel egipcio y tuvo que huir de su tierra natal. En Madián, recibiría la acogida de una gran familia, la del sacerdote de la región, que lo acogió en su casa como a un hijo más. No obstante, cuando Moisés parecía haber encontrado cierta estabilidad en su vida, Dios le encomendó la gran misión para la que, misteriosamente, le había ido preparando todos esos años. A partir de hoy, iremos descubriendo qué significó para Moisés recibir la llamada de Dios y por qué se presentó en Egipto ante el faraón para seguir la voluntad del Señor.

Dejando de lado un momento la historia de Moisés, es esta, también, la ocasión perfecta para hacer examen de conciencia y analizar cómo estás viviendo los objetivos que nos planteamos al inicio de la ruta. Recuerda los pilares que sustentan nuestra convivencia: oración, ascética, fraternidad, apostolado y sentido eclesial. ¿Buscas cada día momentos para recogerte y encontrarte con el Señor? ¿Cómo estás viviendo la renuncia a las comodidades que tenías en Barcelona? ¿Cómo es el trato que tienes con los demás peregrinos? ¿De qué manera estás dando testimonio en los lugares por los que pasas?

Estas preguntas (y otras muchas) te las puedes ir planteando a lo largo de las próximas jornadas. Todavía quedan muchos días de ruta, así que hay todo un camino de mejora por delante. Te animo, pues, a que continúes con la buena dinámica en la que seguro que habrás entrado ya, sirviendo a los demás, mortificándote y ofreciendo a Dios todo lo que estás viviendo.

Acuérdate, también, de todas las personas por las que estás haciendo este camino. ¡Cuántos nombres e intenciones debes llevar en tu corazón! Personas concretas, con sus situaciones particulares, por las que ofrecer cada paso que das. Piensa y encomienda, también, a todos aquellos que han hecho posible esta peregrinación: los que la han organizado, la gente que nos acoge y cada persona que te haya comprado un boleto de lotería, una mona o una rosa. Todos ellos han contribuido a hacer posible esta gran aventura. ¡Qué menos que devolverles lo que han hecho por nosotros encomendándoles y poniéndolos en el corazón del Señor!

Querido peregrino, ¡Cristo, la Iglesia y el Papa nos esperan en Lisboa! Fija bien tu mirada en la meta y que ello te ayude a superarte en cada paso que das. La tierra prometida aún está lejos, pero si vives bien tu ruta, entrar en ella te cambiará la vida.

Moisés

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